Para reciclar tus residuos orgánicos en casa no hace falta ser une experte ni tener experiencia previa, sólo contar con la información apropiada y un sistema de compostaje que se adapte a tus necesidades.

En esta página encontrarás las claves prácticas y las cosas que tienes que tener en cuenta para que tu compostaje se realice de manera sencilla, estética y evitando los malos olores.


 

Paso 1. Monta tu compostadora.

  • Atornilla las cuatro patas en el contenedor base (sólo necesitarás un destornillador de los que tengas en casa)
  • Ajusta el grifo en la parte inferior del contenedor base. Es importante que esté bien colocado para que no haya ningún derrame. Déjalo cerrado.
  • Coloca la rejilla de textil dentro del contenedor base para tus lombrices no puedan caer al líquido.
  • Puedes dejar puesta sólo la primera bandeja que va a ser la que uses por ahora. La segunda bandeja la puedes dejar puesta o reservar en otro lugar para cuando se llene la primera.
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Paso 2. Prepara el lecho dónde vivirán las lombrices.

  • Este lecho, llamado ropa de cama, se pone en la primera bandeja de la compostadora y se puede hacer con papel (de periódico) o cartón cortado en tiras y siempre humedecido con agua. Dentro de la caja en la que llega tu pedido, hay unos recortables de cartón que puedes usar para hacerla, no necesitas nada más. Te recomendamos que cojas unas cuantas hojas de árbol de cualquier parque y lo coloques justo con el cartón, esto también servirá para airear la materia.
  • Después, coloca las lombrices sobre el nicho que has preparado y remueve un poco todo el contenido de la bandeja para que se mezcle. Para empezar, con unas 200 será suficiente, pero el proceso de compostaje se hará más rápido si empiezas con 1500.
  • Hay que tener en cuenta que las lombrices son seres vivos y tienen sus intereses. Es necesario que las dejes habituarse a su nueva casa, por eso déjalas un par de días para que se aclimaten antes de empezar a alimentarlas.
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Paso 3. Alimentar a nuestras amigas lombrices.

  • Pasados dos días, coloca un poco de tus restos vegetales (bien troceados, pero no triturados) para ver cómo se comportan tus lombrices, ya que al principio normalmente están un poco "tímidas". Deposita y entiérralos en un sólo lado de la bandeja para que ellas tengan dos espacios diferenciados, uno para vivir y otro para alimentarse. De no hacerlo así, la fermentación de todos los alimentos repartidos por la bandeja producirán gases que dejarán sin oxígeno a las lombrices y éstas morirían.
  • Durante los dos primeros meses, alimenta a las lombrices cada semana o cada 15 días. La cantidad de alimento que debes echar va a depender del número de lombrices adultas que tengas. Puedes ir viendo la evolución e ir poco a poco añadiendo más si se lo comento todo, pero SÓLO añade cuando ya se hayan comido lo de la última vez. Ve guardando todos tus restos diarios en un bote cerrado con tapa (echa también unas pocas hojas que puedes recoger del parque) para que cuando se lo vayas a echar esté ya pasado y más apetecible, tardarán menos en comérselo todo.
  • En aproximadamente tres meses habrá aumentado la población de lombrices adultas y podrás aumentar la cantidad de restos vegetales que les puedes echar.
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Paso 4. Comprobaciones periódicas básicas.

  • Verifica el nivel de humedad y temperatura. La temperatura de tu hogar fluctuará a lo largo del año, pero ten en cuenta que las lombrices trabajan en condiciones óptimas entre los 14º-27º. Si la temperatura sube o baja de estas temperaturas, seguirán comiendo, pero su nivel de actividad podría reducirse hasta un 30%. La humedad debe estar próxima al 80%, aunque si las alimentas con restos vegetales, no tendrás que preocuparte demasiado por la humedad.
  • Revisa al menos una vez por semana el contenido de la vermicompostadora y mira cómo están las lombrices y cómo está comiendo los restos que les echas. Esto también airea muy bien el compost.
  • Comprueba que la compostadora esté bien cerrada, las lombrices son muy sensibles a la luz.
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Paso 5. Retira el té de lombriz y el compost. 

  • En aproximadamente dos meses o tres meses, en la vermicompostadora se comienza a crear el té de lombriz, el producto líquido del compostaje. Para obtenerlo, abre el grifo situado en la parte inferior y deposítalo en un recipiente. Este líquido debe vaciarse al menos una o dos veces al mes, dependiendo de la cantidad que generen. Lava el recipiente cada vez que recojas el té de lombriz.
  • Cuando veas que está casi llena la primera bandeja (a partir del tercer o cuarto mes), deja de echar alimento en ella y coloca la segunda bandeja con alimento. Para facilitar la subida de las lombrices, crea un "montículo" en el centro de la bandeja con el material. Las lombrices se empezarán a mover a la segunda bandeja por sí mismas o puedes ayudarlas y mover una parte de las lombrices a la bandeja superior. Aún no quites la primera bandeja, déjala ahí al menos otras tres semanas o un mes. Durante este tiempo, todas las pequeñas lombrices se moverán también a la segunda bandeja y el material de la primera será el valioso compost.
  • Por último, recoge el vermicompost de la primera bandeja, úsalo cómo más desees. Lava la bandeja con agua corriente y reservarla para cuando se llene la bandeja que acabas de colocar.

Una vez se llene de nuevo la bandeja, repite este último ciclo de nuevo para que las lombrices se vayan a alimentar al piso superior. Y así sucesivamente cada vez que se llene una bandeja.

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